viernes, abril 21, 2006

Me eNFReNTé a La BaTaLLa y SaLí iLeSa


Al fin me atreví a hacerlo, sabía q esto no nos estaba haciendo nada de bien a ninguno d los dos, él notaba hacia tiempo q algo se habia apagado en mi, o quizá nunca llegó a encenderse, fue mucho más mi deseo d q así fuera, porque sinceramente debia haber sido así, pero no lo fue. No obstante, debia ser valiente y enfrentarme a la situación, m costó tiempo y mucho desgaste psicológico, pero finalmente lo hice, debia hacerlo, por él, también por mi, por ser justa y leal hacia él, y hacia lo q d verdad rondaba en mi cabeza. Y así lo hice, sabia q era una estúpida al hacerlo, q dejaba marchar a alguien q de verdad m queria y m ofrecia todo sin condiciones ni restricciones, y eso para mi era importante, m habia pasado demasiado tiempo ahogandome en un callejón sin salidad, en una encrucijada, en juego con demasiadas reglas y limitaciones, por eso m sentía tan absurda, porque dejaba escapar a alguien q no m habia impuesto ni tan solo una delimitación. Pero q le puedo hacer, si no aprendo d los errores, si m estoy convirtiendo en una gran necia q va en contra d todas sus tan aclamadas doctrinas amatorias, esas q tanto se defienden en la ciencia d la mente, ¡¿d q le vale a una psicóloga sus conocimientos y habilidades si no sabe aplicarselo así misma?! ¿d q m sirve reconocer al príncipe azul montado en su caballo blanco y ofreciéndome ese halo d seguridad y protección, si lo acabo echando a patadas para correr a los brazos del ruin y malvado villano q me dará a provar la hiel d la manzana envenada?
Pero al final lo hice, y m sorprendí aliviada, aunque algo confusa por si me hubiera equivocado en mi decisión, sobre todo al descubrir su reacción, q para él nada inesperada, ya presagiaba hacia tiempo la crónica d la muerte anunciada, pero no obstante supo saber comportarse como lo q es, un caballero al q no le importaba dejar aflorar sus sentimientos, para él eso no era un gesto d poca hombría, no debía ocultar aquello q sentía y sino gastar hasta el último cañon por si podía ganar la batalla. Pero desgraciadamente luchaba contra con un fuerte y persistente enemigo q aliado a mi mente, habían conseguido destrozar lo q podia haber sido el principio del comienzo. Nos despedimos, pero no con un definitivo adiós, y hoy por hoy sigue sorprendiendome lo poco q m ha llegado a doler, lo poco q m ha costado"olvidar" todos y cada uno d los grandes y muchos momentos especiales q pasamos. Ójala todas las batallas fueran tan fáciles d vencer, por desgracia sigo todavía con una despiadada lucha, quizá algún día logre vencerla, o como ha ocurrido en otras ocasiones acabe aliándome al enemigo, sólo el tiempo lo dirá.

0 Comments:

Publicar un comentario en la entrada

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home